poesía

La casa

La casa huele a pan,

a tierra y a lombrices,

a libros viejos,

a flores que se secan

y vida nueva

pegada a los cristales,

limpias gotas de agua

que escurren

y germinan.

.

La casa suena a risas,

a zapatos bailando en el rellano,

a gateos africados,

a abrazos lentos

ensanchando las oscuridades.

En medio de la noche

atrona una mujer que pare un hijo.

El fogón suena a jazz

y a música de cámara la alcoba.

.

La casa sabe a leche

de madre o en tazón con magdalenas.

Sabe a coñac con lágrimas

al frotar los chichones.

Sabe a guisantes crudos

que salen de la vaina.

Sabe a tarde de maíz y chimenea

y a la mandila vieja

de mi pícara tuerta.

.

Esa es mi casa,

la que cubre mi piel y mis huesos sostienen.

Y la puerta está abierta

para que todo pase.

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