poesía

Desvarío 

Me he comido una tarta de manzana

con sabor a grosella. 

¡Qué estúpida mi lengua 

que no entiende de normas!

No quedaré contigo esta mañana. 

Puedes llamar al timbre, si prefieres,

o atravesar la puerta

y ver a dónde lleva. 

Vestiré calcetines amarillos

debajo de las botas

para tener los pies calientes y contentos. 

Así me bailan mejor a medianoche

porque creen que es el sol 

quien los envuelve. 

Si estoy cansada se me alarga el flequillo

hasta cubrir los ojos. 

Y me duermo soñando con los ríos de tu nombre

que encharcan las paredes de mi casa. 

Y tus peces nadando entre los cuadros. 

Cuando salgas puedes dejar abierto. 

O no salir. 

Ya será el día siguiente. 

Dudo que nadie quiera

rehacernos el pasado. 

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