poesía

La garra

Quiero extinguir la garra

que te toca,

la punta que te hiere,

la piedra que profana el manantial.

Quiero ponerlo todo en un pañuelo,

atarlo con mil nudos

apretados

y lanzarlo a los sueños

para que viva allí.

Que no esté en nuestros días

ni en nuestras noches.

Que no venga a robarnos un segundo

que podamos gastar en podar los rosales.

O escribiendo un soneto,

o comiendo galletas,

o bailando.

Que no venga a joder

cuando esperemos

nuestro turno en el médico,

la llegada del sueño,

el rato hasta que suena el timbre del colegio

y sale a la carrera

un niño desgarbado.

Que todo siga igual

que antes de la tormenta,

antes de que la garra nos dejara en suspenso.

Saldrá bien, nos decimos.

Mañana seguiremos caminando.

Pero hoy necesitaba el desahogo

que me da la poesía

también cuando maldigo.

.
“Physoplexis comosa, devil’s claw” by Peter Stevens is licensed under CC BY 2.0

2 comentarios sobre “La garra

  1. Si la leí entonces, me gustaría seguro porque así me pasa con todos tus poemas pero hoy, sabiendo ya su porqué, me conmueve hasta las entrañas cada palabra tuya y me provoca decirte que te admiro y, sobre todo, que te quiero mucho. Un beso con todo mi cariño.

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