poesía

Para ponerme a salvo

Para ponerme a salvo

debo dejar atrás el limonero,

aquel que consolara los ojos de la Ninfa

oscura por tu ausencia.

Hoy lo abandonaré

huyendo de tu alcance

aunque el olor a azahar viene conmigo.

Crecerá sin mis manos

y regará su sombra sobre otros.

Tal vez ellos no sepan

descifrar los matices de sus hojas.

Tal vez me eche de menos.

Tal vez nadie

le acerque la nariz cuando florezca.

Solo serán los daños marginales.

Para decir adiós al aire apelmazado

despegaré tus huellas de mi cuerpo,

el engrudo reseco que dejó tu caricia,

la gasa transparente de la desilusión.

Te esconderé las botas,

apagaré las luces

y conseguiré a tientas la salida.

En el suelo, la presa que me pides

para que te deleites con sus huesos

mientras corro a ocultarme

porque adivino el tajo de tus dientes.

Para ponerme a salvo

he de olvidar el nombre de la calle,

el número que ciñe

mi párvulo universo,

el código postal que me somete

a un círculo cerrado de mañanas.

Para ponerme a salvo

refundaré mi hogar sobre mis piernas.

4 comentarios sobre “Para ponerme a salvo

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