poesía

Mujer

 

Hay un renglón que ciñe

sin contener las curvas

voluptuosas y libres

dentro de su hermetismo.

Son mías.

No se rozan.

No se atrapan.

Me sitúo en el centro

de la palabra -trance-

que me funda:

Mujer.

.

Desde la propia cáscara

-no es ni siquiera un cuarto

ni un cajón de la cómoda-

desde ese territorio diminuto

más acá de la piel, de mi frontera

desprotegida,

con mis uñas y dientes;

desde los hondos lagos

del destierro,

yo me nombro:

Mujer.

.

Entre los brazos tibios que se elevan

y sostienen el espejo sin noche,

que huelen a jabón

y al sudor rezumado por la carga

con que horadan la tierra

y los cimientos;

en el cuerpo incansable

de todas las hermanas,

en sus cuerpos, que lucen

con todos los colores,

yo me encuentro:

Mujer.

.

Por la semilla estéril y la piedra fecunda.

Por el canto tenaz que anuncia la tormenta.

Con la desilusión

que no se rinde

y la mágica voz que no se ahoga,

que flota inagotable en la marea,

me rebelo :

Mujer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s