poesía

Todos mis hijos

Todos mis hijos tienen la tormenta en los ojos,

el corazón colmado,

salvaje,

de las fieras.

El mar sobre la frente,

con su morena espuma

voluble y despeinada.

Todos mis hijos llevan

arena entre los dedos.

Me llaman por mi nombre para que no lo olvide.

Y desde su garganta

el otoño improvisa

verdades caudalosas, mentiras como pétalos…

Todo lo que se aprende

al saborear la tierra.

Mis hijos amanecen envueltos en rocío,

con los labios azules por el beso del ángel

y las pestañas llenas

de escarcha y de futuro.

Ellos, que fueron flor en mi cáliz leñoso,

me surcan con su lengua.

Me siembran con su abrazo.

Me trillan y me muelen.

Me amasan. Me devoran.

Todos mis hijos pintan con tizas en el suelo

la estrella más ardiente que brilla cada noche,

para darnos cobijo.

Y en ella descansamos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s