poesía

No hace tanto

Contemplo a una mujer

que camina desnuda

con su hijo entre los brazos.

.

Casi danza,

meciendo sus caderas,

el baile de las madres para invocar al sueño.

Pasea por la orilla laboriosa del mar,

sobre el encaje blanco y dorado de la espuma,

en el acantilado incierto

de la vigilia.

.

Permite que las olas

le acaricien los pies

con su susurro:

Baila,

sigue bailando,

que ya se acerca

el sueño.

.

El niño se sumerge en su pecho desnudo

-minúscula galera que reposa

sobre el fondo marino-

El hueco de su mano

revela un escondite.

Medusa en un disfraz de caracola.

.

Sé lo que esa mujer está sintiendo.

Lo sé precisa y testarudamente.

.

Conozco la arenosa frialdad de sus pisadas,

su abdomen arrumbado en la caricia,

cada paso de baile

como un rito tribal

regalo de la madre primigenia.

.

Presiento el peso húmedo del hijo

y su perfume tibio de salitre;

cada respiración

pequeñísima y dulce,

tormenta tropical de su garganta.

.

Sé lo que esa mujer está sintiendo.

.

No hace tanto que yo

fui como ella.

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