poesía

23 de julio de 2018

Arde Atenas y nace

una ciudad de nubes amarillas

más alta que la Acrópolis.

.

El fascismo proclama que asaltará

de nuevo nuestro vientre

y atrinchera orgulloso

su ponzoña de huesos.

.

Caras con anestesia

quieren hipnotizarnos

con esa letanía encorbatada

de la España de los madrugadores.

Y hay tantos que no duermen…

.

Una copa de vino sobre la mesa baja.

Su cristal empañado de rocío

refleja las noticias

tan grises como siempre en este mes de julio,

No-Do

dorado al sol

del siglo nuevo.

.

Mientras,

tejo con lana azul

otro jersey para dejar a medias,

sin mangas,

desahuciado.

Y me templo

con el verdejo frío,

de la ardiente avidez de imaginarte

como una nube hinchada y amarilla

que sobre el Partenón

derramará la lluvia.

.

Y nada me sofoca.

Y nada me sosiega.

Fuente: REUTERS/Alkis Konstantinidis

poesía

Que las piedras no hablen

Que las piedras no hablen

al rodar por el surco del río

en su danza moliente de espuma.

Que la risa escondida

en las sátiras hojas del bosque

no interrumpa el dormir de la pena.

La montaña responde

y habla el viento un idioma confuso

que ensordece como una campana.

Quiero que calle el universo entero.

Que los goznes del mar

no enmascaren el hondo rumor

al final del que existo.

En esta ausencia

el silencio está lleno de voces.

poesía

Mujer

 

Hay un renglón que ciñe

sin contener las curvas

voluptuosas y libres

dentro de su hermetismo.

Son mías.

No se rozan.

No se atrapan.

Me sitúo en el centro

de la palabra -trance-

que me funda:

Mujer.

.

Desde la propia cáscara

-no es ni siquiera un cuarto

ni un cajón de la cómoda-

desde ese territorio diminuto

más acá de la piel, de mi frontera

desprotegida,

con mis uñas y dientes;

desde los hondos lagos

del destierro,

yo me nombro:

Mujer.

.

Entre los brazos tibios que se elevan

y sostienen el espejo sin noche,

que huelen a jabón

y al sudor rezumado por la carga

con que horadan la tierra

y los cimientos;

en el cuerpo incansable

de todas las hermanas,

en sus cuerpos, que lucen

con todos los colores,

yo me encuentro:

Mujer.

.

Por la semilla estéril y la piedra fecunda.

Por el canto tenaz que anuncia la tormenta.

Con la desilusión

que no se rinde

y la mágica voz que no se ahoga,

que flota inagotable en la marea,

me rebelo :

Mujer.

poesía

Primavera

Si se nos seca el beso entre los labios,

se otoñan las caricias en los dedos

hasta colgar marchitas de las yemas

sin encontrar un cuerpo donde asirse.

.

Si nos echamos todos los cerrojos

para no percibir

la escarcha repentina

que creímos imposible en nuestro pecho.

Y se esconde el dolor tras el postigo.

.

Si le damos cobijo a la desidia,

dejamos que enraíce la distancia

y va tejiendo un muro

de densidad variable entre nosotros.

.

Si se encalla la vida con promesas

que no van a flotar,

como la resignada torre

que se hunde en el pantano.

.

Si nuestra cama crece y nos escupe

y el olor que desprende se hace ajeno.

.

Si se despiertan mudas las mañanas.

.

Que no se nos olviden estos días

donde hubo primavera.

poesía

El engranaje

Se despereza el gris de la ciudad

cuando el sol acaricia sus costados

con un dedo de luz amarillenta.

Y se van descubriendo

las ventanas.

.

Es un día de abril. Los habitantes

afloran a la luz con sus abrigos finos,

obedientes hormigas

en su pulcro trasiego cotidiano

hasta el laboratorio

al que llamamos vida.

.

Cada calle se embebe

de los matices ocres de las ropas

y la pátina añeja del humo de los coches.

Los autobuses braman.

Se alternan los semáforos.

La frutería adorna con colores la acera.

Hay un orden preciso en este cosmos,

este espurio artefacto

de perfecto engranaje.

.

Los hombres y mujeres desfilan a sus jaulas.

Conocen su lugar en la enorme estructura

y con sus pies hacen girar la rueda.

Los niños corretean,

flotando como mágicos destellos sobre el mapa,

con el pelo dormido

y un beso de cacao sobre los labios.

Deben andar deprisa

para llegar en hora a su redil.

Y los viejos deslizan

los pies en el paseo

a comprar el periódico,

al banco,

a la farmacia…

Le devuelven al orden sus limosnas.

.

Y en este inmenso ingenio resistimos,

nos amamos a ciegas,

nos ponemos enfermos,

cuidamos la amistad,

encontramos refugio para el alma plomiza,

gozamos de la música,

escribimos poemas.

Y algunas madrugadas

con la mente revuelta en el margen del juicio

aún nos preguntaremos

¿Qué pasará si paro?

.

“Engranaje” by Matissesis licensed under CC BY 2.0

poesía

Me limo las aristas por no herirte.

Me freno.

Me retengo.

Me concentro

en un punto infinito que me contiene entera

y que escondo profundo en mi oquedad.

.

Abrillanto la voz encallecida.

Escojo las palabras.

Las modelo

de acuerdo a lo oportuno.

Las absuelvo

-si escaparon desnudas e insolentes-

detrás de una sonrisa

de un sonrojo

de ese malentendido sin asiento en mi boca.

Y con un crujir mudo, las disculpo.

.

Un velo en las pestañas

oculta los rencores.

Las córneas

son espejos

que reflejan

la luz.

.

Acato tu verdad y así me saldo.

La mía reposa dentro desposeída,

quieta.

Ya no tiene mordaza.

Aprendió

que es mejor guardar silencio.

.

“Shout” by Garry Knightis licensed under CC BY 2.0

poesía

Oxígeno

Ando bebiendo de tu aire,

bebiéndolo a bocanadas.

Lo robo sin que pase por tus labios.

Te dejo algunas gotas,

oxígeno en jirones

que alcanza tu nariz

extenuado.

Esta respiración nos ahogará

cuando se nos consuma la burbuja

que atesoramos

debajo de la colcha.

Iré a abrir las ventanas.

Que el viento gélido

caliente mis pulmones.

“Danger: Oxygen” by Jason Eppink is licensed under CC BY 2.0