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Como si nada

Cuando se nos oxidan los recuerdos

envueltos en silencio

y papel de regalo,

se deshace el amor

en minúsculas penas de colores.

Y los espejos dejan de abrazarnos.

Se desfigura el rostro que nos ronda

como un extraño hurgando en la memoria.

La distorsión se hospeda

clandestina

en el cuerpo.

Vive de polizón algunos meses

dejando sus señales:

la piel que rememora

la caricia amputada

de unas manos fantasma;

la boca en el desierto

fermentando la ausencia;

el vientre hambriento

con afilados los dientes…

Cuando se nos oxidan los recuerdos

el corazón gotea

inagotable

hasta llorarlo todo.

Dolorido se enroca en retirada.

Al tiempo volverá

preparado para la vida nueva.

Creará nuevos recuerdos

de una función inédita

con flamantes actores invitados.

Pero guardará siempre aquella esquina

isquémica

apenas grande como una pestaña.

Cicatriz de ese amor arrinconado

que al final se olvidó

como si nada.

.

“Broken Heart” by David Goehring is licensed under CC BY 2.0

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El salto

Contenemos el aire

antes del salto

y el pecho silba como una tetera

que bulle liberando su sofoco.

.

Cerramos nuestros ojos

en la orilla

del abismo real o imaginario

que nos moja la punta de los dedos.

.

Libamos una pizca

de saliva

reseca, avinagrada. La tragamos.

Nos raspa la garganta en su trayecto.

.

En ese leve instante

previo a todo,

el entorno se pliega sobre sí.

Desaparece y calla

dejándonos a solas

con la atención anclada

en lo elegido.

Latiendo. Latiendo. Latiendo.

.

Y abrimos bien los ojos,

el pecho,

la conciencia,

con paso decido hacia el vacío…

“Jump!!!” by AitorAntnSenz is licensed under CC BY-NC-ND 3.0

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Tontoneto

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Anoche tuve una revelación.
A la luz de los hechos comprobables,
predigo que el futuro irremediable
será que se me pare el corazón.

Que la parca me tenga compasión
y no me arregle una cita modesta.
Espero comitiva y una orquesta
a la hora de apearme del vagón.

No intentaré ninguna rebelión
y me iré calladita de su mano.
Ya en vida siempre fui muy obediente.

Y si puedo elegir que sea en verano
que es cuando mi caduco corazón
gracias al sol está más sonriente.

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Rebrotando

Llevaba muchos años sin escribir. Lo hice durante mi infancia y adolescencia y más tarde, en los primeros años de mi vida adulta. Escribía mucho porque me ayudaba a ordenarme, a conocerme, a vaciarme cuando estaba repleta, a llenarme cuando me sabía yerma. Después me fui olvidando de mí, me fui desconociendo y olvidé también la escritura.

He vuelto a escribir porque estoy rebrotando. Siento de nuevo esa necesidad de conexión conmigo y también con el mundo.

Agradezco a quien pase por aquí intencionadamente o por despiste. Agradezco aún más a quien quiera venir de vez en cuando a visitarme. Y al que quiera quedarse aquí conmigo, le hago un hueco en el banco de mi jardín.