poesía

Algunas mañanas

Hay algunas mañanas

que vienen a morderme los tobillos

antes de estar en pie,

antes incluso de acariciar la alfombra,

con las gotas de sueño que aun escurren

por la frontera laxa de la almohada.

.

Perros precoces

que oyen el aleteo de mis párpados

o perciben mi aliento en un bostezo,

me atrapan con sus dientes.

Y me crece el invierno en las rodillas

reptando por los muslos

como una enredadera en tonos grises.

.

El día empieza arrastrando,

enlentecido,

sus pasos en la nieve.

Fuera tal vez sea junio.

Yo escondo un iceberg en el armario.

Me oculto del espectro

en el aliento nuboso del café.

Y me envuelve su olor mientras deseca

la subterránea humedad del alma.

.

Hay algunas mañanas

que me pongo un abrigo anaranjado

para espantar al frío,

si me vuelve a acechar espesa niebla.

Disfrazada de sol de mediodía

me siento junto al lago

y mis ojos se hunden

en el abismo verde.

Así dejo que mueran las jornadas más gélidas

del eterno diciembre que me escarcha.

Durante aquellos días

no llegan hasta el muelle embarcaciones.

“”winter art”” by stefanbauersgall is licensed under CC BY-NC-SA 3.0

poesía

Ojalá la poesía

Ojalá que un puñado de palabras

que se ordenan con más o menos tino,

elegidas con gusto o con dolor,

buscando el arrebato o el descanso

del rencoroso clavo que perfora…

Ojalá esos sonidos

broncos o susurrantes,

delicados, groseros, arrecidos,

estridentes o errados en el tono,

acaso quedos por el abatimiento…

Ojalá que acaricien la piel de la emoción,

cualquiera que esta sea,

y la despierten.

Ojalá la poesía

nos siga desbordando.

“poesía en las paredes <3” by Janaina C. Falkiewicz is licensed under CC BY 2.0

poesía

Engendro

Reposo en la maraña que componemos juntos

cada uno con sus hilos,

sus pelusas,

sus espinas traslúcidas que hieren

al rozarnos la piel,

en ocasiones.

Zurcimos con paciencia un luminoso engendro

y nos mira con los ojos de nácar.

Lo llamamos hogar.

Lo llamamos amor y descansamos

en su bello desorden sobrepuesto

para indultar al polvo en las costuras.

En las manos trajimos

lágrimas de cristal de otros salones,

deslucidos colgantes en el cuello.

Trozos de piel sin curtir

y las suelas raídas

nos filtraban el agua hasta los ojos.

Así fue nuestra urdimbre.

Sobre ella nos trenzamos.

Una secreta fecundidad deforme

que íntimamente ovillan nuestros dedos,

nos abriga la voz y nos da plumas

para que nos alcemos henchidos sobre el blanco.

Y con su sangre, indómito pigmento,

le vamos dando vida a las palabras.

“shiny fluff” by Mark Chandleris licensed underCC BY 2.0

poesía

Octubre

Octubre llega ajeno a tu otoñal tormenta

y la gente murmura que va a ser un octubre

distinto al de otros años,

más parecido un mayo de calurosas tardes…

Maldito mes, nos pasa

sin error por encima.

.

Aquel aciago octubre también fue soleado

pero el frío nos cortaba con rabia las mejillas

como finos cristales,

lacerante tristeza.

El dolor rompió octubre en todos estos trozos

cuando, sin esperarlo,

las luces amarillas le encharcaron la frente.

Y se quedó dormida.

.

Octubre se hace ocre.

El sol se esconde antes

y la noche te alcanza al empezar octubre.

Octubre y la nostalgia carente de caricias.

Octubre y el vacío

que te dejó su nombre.

.

Octubre está al acecho

Lo noto aproximarse.

Las mañanas más frías.

Los tonos empolvados.

Octubre se te acerca gruñendo por la espalda.

Ya sientes su cuchillo rozarte levemente

pues octubre es un filo

que todo lo cercena.

Un ojo que no llora,

horror que no se apiada.

.

Octubre pasa lento como todos los años

hartos ya de vivir sufriendo octubre siempre.

Vuelve a dormir la madre en otro octubre inerte.

Cada septiembre naces

Y cada octubre mueres

Y el resto de los meses

solamente suceden.

.

“October Morning” by Woody Hibbardis licensed under CC BY 2.0

poesía

Ofrezco lo que aguanta la palma de mi mano

Ofrezco lo que aguanta la palma de mi mano

con los dedos abiertos

no vaya a agazaparse algún secreto. 

Con las líneas confesas 

secuelas del pasado, indicios de futuro. 

Ofrezco cada surco que modeló el empeño,

el corazón con callo 

esculpido al cincel de la pluma, 

las yemas delicadas

su baile de cosquillas en los cuerpos que amo.  

Ofrezco mis enveses y mis palmas,

mis caras y mis cruces,

mis caricias,

mis puños. 

Ofrezco mis nudillos 

para contar los meses que vivamos. 

Ofrezco lo que aguanta la palma de mi mano. 

Ya ves que está vacía 

porque lo ofrezco todo. 

 

poesía

No necesito

No necesito, amor, más que el permiso

para salir descalza por la puerta

sin volver la cabeza para verte

por una última vez. Sin despedirme

ni confesar el rumbo de mis pasos.

.

Sólo preciso, amor, autorizarme

a enterrar deshojadas las promesas.

Calmar el viento que me revuelve el pelo.

Poner la rabia fuera de mi sostén

con sus ojos esquivos de fantasma.

.

No necesito, amor, más que el instinto

de esconderle la luz a las polillas

que buscan hacer nido entre los pliegues

de mi manto de luna. Digerir

el veneno sin acercar la lengua.

.

Sólo debo inundarme de silencio.

Buscar la paz que sofoque la culpa,

la pena y el agravio. Parásitos que hieren

con su aguijón nuestras cuerdas vocales

y cercenan la flor de la palabra.

.

No necesito, amor, no necesito

nada de ti que no sea tu ausencia,

nada de ti que no sea la nada.

Por eso lo que pido es el vacío.

Por eso estoy pidiendo un imposible.

.

“Jailed!!!” by Natesh Ramasamy is licensed under CC BY 2.0

poesía

Debajo

Debajo de esta vida de traza uniformada,

de la falda plisada con risa y desconsuelo,

de los tacones rotos por todos esos saltos

con los que no he llegado a rozar una nube.

Debajo de esta vida con el trastero lleno,

después de haber callado,

después de haber corrido

tratando de alcanzar el sol en el ocaso

la luna nueva al alba e innumerables sueños,

después de los remiendos, los huecos y los daños.

Debajo de esta vida, debajo de la cama

y del suelo acolchado con fósiles pelusas,

empolvado de tiempo

horadado de ausencias

y miles de palabras que no supe decir.

Por debajo del nácar de mis botones viejos

que arranqué de la ropa que dejó de

servirme.

Profundo y enterrado debajo del subsuelo

cerca de las lombrices que oxigenan la tierra

con túneles torcidos como credos revueltos.

Pasadas las antípodas, más allá del infierno

he hallado el gran océano

azul del que renazco.

poesía

Una mujer

Una mujer de piel deforestada

sostiene en su mirada el horizonte 

que flota en equilibrio sobre el agua. 

.

Una mujer sostiene el horizonte,

el principio absoluto de la vida y la muerte 

y su ombligo es umbral del líquido universo. 

.

Una mujer de piel deforestada

sostiene el horizonte. 

La llaman La Huesera.

La buscan porque sabe

el baile de la luna, el rezo de la aurora. 

.

Una mujer que sabe, de piel deforestada 

sostiene el horizonte.   

Una mujer que gira como gira la Tierra 

hace cambiar el mundo, 

amanecer y ocaso. 

.

Una mujer que sabe, de piel deforestada 

sostiene el horizonte y hace cambiar el mundo. 

Una mujer enorme 

que le da forma al barro

crecimiento y derrumbe brotando de sus dedos. 

.

Una mujer que sabe, de piel deforestada 

sostiene el horizonte

y hace cambiar el mundo dándole forma al barro… 

.

        Esa mujer 

                           origen

                                          late 

                                                     en todas 

        nosotras . 
.

“Woman” by Blondinrikard Fröberg is licensed under CC BY 2.

poesía

La espera

No vivo en el perfil del mediodía

con los ojos inquietos, observando

la senda que no acaba de traerte.

Me fijo en cada coche que se para

por si surgieras tú de su costado.

Pero no llegas. Y otro taxi se ha ido

con ese guiño verde que lo torna

de nuevo casadero.

El sol ya va rozando la espalda de los árboles

que escoltan el desfile gris del tránsito,

pacientes centinelas con las hojas quemadas por la herrumbre

del humo.

Y sigo vigilante sin perder la esperanza

de verte aparecer con el bolso caído

el abrigo en la mano

el móvil mayordomo que anuncia tu llegada

las gafas de puntillas al borde de un abismo

salvadas por tu leve retoque imperceptible.

Y sigo con la fe de encontrar tu sonrisa

flotando en esta tarde primaveral de octubre.

Porque incluso el otoño declina su deber de refrescarse

y tampoco aparece a nuestra cita.

Mantengo la humedad del beso que te aguarda

impaciente en mi boca para asaltar la tuya.

Y las manos con hambre de cogerte los bártulos

y atrapar tu cintura, esta vez para siempre.

.

“Taxi” by Rachel Docherty is licensed under CC BY 2.0

poesía

Se ahogaron las estrellas

Se ahogaron las estrellas del cielo de su boca. 

Se calló el cascabel prendido en la garganta

y ya no canta al alba. 

Ya ni siquiera tiembla su úvula cristalina. 
.

Se desglosó la lengua en minúsculos timbres,

rodaron por el cuello 

en huida silenciosa hasta quedar disueltos

cuando ya no hubo libros, 

ni sueños, 

ni verano. 
.

Y todas las palabras dejaron de servirle. 

Todas las inflexiones de su voz se enrasaron 

y un gemir monocorde

entumeció el oído 

donde mi voz moraba.  

.

Sus ojos, inmortales, 

desbordados afluentes,

caudales infinitos por donde huye la pena. 

La suciedad navega las mejillas abajo

dejando el rastro negro

de todos los olvidos.